Se terminó el café, frío ya en exceso, la tarde avanzaba pero no era lo más importante, no deseaba tener prisa, por una vez el tiempo servía a sus intereses y no estaba él para servir al tiempo; por lo tanto la ansiedad debería desaparecer, aunque bien conocía que no iba a pasar tal cosa, el pulso aumentaba sin control.
Mientras llamaba al camarero con un gesto nervioso (siempre había pecado de una impaciencia molesta en los lugares de espera) pensaba en como había cambiado la historia de su vida en los últimos tiempos y sobre todo en como podía volver a cambiar si se cumplía lo que presumía con temor; todo estaba a punto de dar un vuelco total.
El verano siguiente a la irrupción de su primo las cosas cambiaron y mucho, la llegada de esta persona y la explosión de sus hormonas le hizo darse cuenta que había mundo a su alrededor con el cual relacionarse, y entonces comenzaron unas epocas estivales mas o menos hasta los 22 o 23 años que siempre recordará y que terminaron de esculpir la figura que hoy es. LA cosa comenzo con conocer a la gente del mismo barrio, gente que veraneaba en su pueblo para disfrutar de la playa y que constituían un grupo variopinto de personas que aún hoy constituyen parte importantísima de se entorno; Jesus el vecino del tercero con el que tantas y tantas veces se pasaron las horas charlando y debatiendo de cualquier tema, como echa ahora de menos una voz así, amiga a la cual contarle todo y que al menos le de su opinión sobre como tratar los hechos que ahora acontecen; Rafi la vecina del cuarto tambien, ¿qué decir de ella? quizas merezca un capítulo aparte para poder expresar en palabras todo lo bueno y lo malo que esta chica influenció en su persona, Emilio, ¡ayyyy Emilio!, héroe y villano, su comapñero de fatigas, de alegrías y de decepciones con el que siempre s acababa una noche riendo o llorando pero siempre amigos.